Primera jornada de debate por la despenalización del aborto

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CON LA PRESENCIA DE MÁS DE VEINTE SENADORES NACIONALES, SE INICIÓ EL DEBATE SOBRE LA MEDIA SANCIÓN LLEGADO EN REVISIÓN A LA CÁMARA ALTA EL PASADO 27 DE JUNIO. EL TITULAR DE LA COMISIÓN DE SALUD, MARIO FIAD (CAMBIEMOS JUJUY), INFORMÓ AL PLENARIO QUE “SE AGREGABA PARA LA VISTA DE LOS LEGISLADORES, EL EXPEDIENTE S350/18, DEL SENADOR CHAQUEÑO ÁNGEL ROZAS, QUE CONTEMPLA “UNA CONSULTA POPULAR NO VINCULANTE SOBRE LA INTERRUPCIÓN VOLUNTARIA DEL EMBARAZO O NO”

Fiad anunció también que la jornada del día de mañana contempla la presencia de 24 oradores. El senador jujeño de Cambiemos pidió al plenario la autorización de confeccionar la lista de invitados los días viernes para poder planificar de esta manera las audiencias que se realizarán en la semana siguiente.

El estrado fue ocupado por los presidentes de las tres comisiones que integran el Plenario: Salud, Fiad; Justicia y Asuntos Penales, Pedro Guastavino y Asuntos Constitucionales, Dalmacio Mera.

En la primera fila del Salón Arturo Illia se ubicaron, entre otros, los senadores José Mayans (Bloque Justicialista Formosa); Alfredo Luenzo (Chubut Somos Todos); Federico Pinedo (Cambiemos Ciudad de Buenos Aires); Mario Pais (Bloque Justicialista Chubut); Silvia Elías de Pérez (Cambiemos Tucumán); Laura Rodríguez Machado (Cambiemos Córdoba); Pamela Verasay (Cambiemos Mendoza); Anabel Fernández Sagasti (FPV Mendoza); Marcelo Fuentes (FPV Neuquén); Lucila Crexell (MPN Neuquén); Fernando Solanas (Proyecto Sur C.A.B.A) y Miguel Pichetto (Bloque Justicialista Río Negro).

La primera oradora fue María Lucila Colombo, ex – presidenta del Consejo Nacional de la Mujer. La expositora recordó su experiencia como titular de esa institución durante el plazo de cuatro años y afirmó: “no creo que el aborto sea un derecho de las mujeres. Tampoco creo que sea un derecho a decidir sobre nuestro cuerpo”. En ese punto destacó que “no es que las mujeres decidimos alegremente realizarnos un aborto. Llegamos en crisis y como sucede en las crisis, todas las soluciones son malas”.

A continuación hizo uso de la palabra el rabino Fernando Szlajen. El religioso manifestó que “el aborto a demanda no es un problema sanitario, ni jurídico, ni económico, sino que es un problema humano: es el síntoma más crudo de la ética del self donde el individuo y sus intereses son el bien supremo”.

Szlajen resaltó que “matar a un ser humano, que no amenaza la vida de otro, basándose en un criterio fenómenico por alguna semana de postconcepción resulta antojadizo, careciendo de fundamento racional, científico y moral”.

Con posterioridad hizo uso de la palabra el abogado Manuel García Mansilla, máster en leyes de la Universidad Georgetown, EE.UU. El expositor manifestó que tenía “tres objeciones jurídicas a la media sanción proveniente de Diputados”.

García Mansilla destacó que “el derecho a la vida desde la concepción está expresamente reconocido en normas de máxima jerarquía de nuestro país. El aborto en cambio es un delito que tiene algunas excepciones de punibilidad. Ese derecho al aborto no existe y no está previsto en ninguna ley vigente”. El abogado destacó que “la ley 24.091 y el Código Civil contemplan el derecho a la vida. ¿Qué hace el proyecto con estas leyes? Nada; ni siquiera las menciona para luego derogarlas”.

Luego de García Mansilla habló el médico urólogo Fernando Secin. Vistiendo delantal blanco, Secin destacó que “los médicos consideramos que la legalización puede ser un descalabro para el sistema de salud”. Con cuadros y proyecciones propias, el doctor Secin afirmó que “se miente con respecto a las cifras ya que no existen 500 mil abortos en nuestro país”.

El urólogo consideró que de aprobarse el proyecto, tendría un costo de unos “1.600 millones de pesos equivalentes a 55 millones de dólares que el Estado y las provincias deben asumir”. Luego de defender “la objeción de conciencia”, y decirle a los senadores que “de legalizar esta ley serían responsables de que en democracia se legalizaría la desaparición de argentinos”, concluyó su presentación afirmando que “los recursos públicos no pueden estar asignados para matar”.

Al momento de las preguntas la senadora Beatriz Mirkin (Bloque Justicialista Tucumán) le preguntó “en nombre de quién hablaba ya que la objeción de conciencia es individual y no institucional”. Secin respondió que lo hacía por la organización Médicos Por la Vida, que nuclea unos mil médicos”.

El rionegrino Miguel Pichetto (Bloque Justicialista Río Negro) se dirigió a Secin para cuestionar una de sus definiciones: “Las palabras las tenemos que usar de manera prudente. Después de la trágica historia reciente de los argentinos asimilar al aborto con la desaparición forzada de personas es exagerado”.

La senadora Nancy González (Frente para la Victoria – Chubut) cuestionó las cifras presentadas por Secin sobre el costo que tendría la implementación del proyecto en debate y señaló que “el presupuesto de Salud, a lo sumo se vería disminuido en un cincuenta por ciento”.

El turno siguiente fue para el doctor Pedro Cahn de la Fundación Huésped. Cahn resaltó que antes de dedicarse a la infectología se desempeñó en terapia intensiva. Recordó también que “cuando apareció el virus del HIV, a mi equipo se lo denominó la patota rosa”. En este punto dijo que “la objeción de conciencia manifestado por algunos médicos me recuerda la objeción de conciencia que, de hecho, hicieron algunos profesionales con el tratamiento del HIV. Estamos hablando de abandono de personas”.

Cahn subrayó que “el HIV y el aborto están vinculados a los derechos y la sexualidad. No estamos discutiendo sobre el aborto de manera abstracta”. Consideró que “la opción no es entre educación sexual, métodos anticonceptivos o aborto, se trata de un paquete de acceso a la salud y a los derechos sexuales y reproductivos que debemos garantizar como política de salud pública”.

Respondiendo a la senadora Silvia Elías de Pérez (Cambiemos – Tucumán), Cahn destacó que “el feto a las 14 semanas no es una persona. Es cierto que es una vida. Una ameba, una célula también son vida”.

Luego del doctor Cahn habló la médica y psicoanalista, Marta Rosenberg, de la Campaña Nacional por el Aborto Legal. Comenzó citado al jurista Andrés Gil Domínguez y dirigiéndose a los senadores les dijo: “ustedes tienen la posibilidad de transformar el dolor en derechos, de eso se trata ser legislador, y claramente hace tiempo que las mujeres, niñas y adolescentes sufren la negación de derechos”.

La séptima oradora fue la médica Patricia Rosemberg quien subrayó que desde “1983 a hoy murieron 3.030 mujeres en relación a abortos clandestinos”. Muertes que consideró “absolutamente evitables”. En su exposición destacó que “ninguna mujer elige hacerse un aborto como método anticonceptivo. Eso es una subestimación hacia las mujeres”.

La octava oradora de la primera jornada, fue la licenciada en gobierno y relaciones institucionales, Daniela Yozzi. La expositora destacó que el proyecto en debate era una posibilidad de “incrementar la igualdad en nuestra sociedad democrática”. En este sentido, resaltó que “la decisión del Estado de negar activamente el derecho a decidir sobre la vida y el cuerpo de mujeres y cuerpos gestantes, es un intento violento y antidemocrático de controlar el curso de su vida”. Consideró que de esta forma, “la libertad o la igualdad son para algunos y dejan de convertirse en derechos para ser privilegios”.

El abogado y doctor en derecho y Ciencias Sociales, Martín Farrel, fue el siguiente orador. Reivindicó la media sanción que llegó en revisión al Senado y sostuvo que “ha llegado el momento de extirpar una tremenda injusticia del Código Penal y traerlo al Siglo XXI”. Concluyó su exposición destacando su oposición “a la objeción de conciencia institucional. El hospital es un estatuto. Los médicos del hospital sí tienen conciencia y sí parece razonable que lo hagan ellos individualmente”.

La siguiente exposición fue la del jurista, Marcelo Alegre. El abogado consideró que “en la Constitución y en los tratados internacionales, nada prohíbe legalizar el aborto”. En ese aspecto afirmó que “muy probablemente nuestra Constitución no sólo permite sino que exige la legalización del aborto. Estamos frente a un texto liberal e igualitario”.

Luego de citar el artículo 19 de la Constitución, Alegre, concluyó su presentación diciendo que “legalizando el aborto ustedes estarían protegiendo a las mujeres”.

A continuación habló el sacerdote Matías Jurado. El sacerdote señaló que “nunca el aborto es una solución a largo plazo. La mujer que es acompañada y amada no aborta. La mujer que sí aborta es la que está rota por dentro, abandonada y desesperanzada”. El sacerdote finalizó diciendo que “una vez que la presión pasa y esas mujeres pueden pensar más en frío, toman conciencia de que lo que llevaban en su vientre, era su hijo, un hijo único e irrepetible”.

La licenciada en Ciencias Políticas y abogada, Inés Franck, fue la siguiente expositora. Calificó a la media sanción de Diputados como “un texto seriamente contradictorio que reclama determinados derechos por un lado y los elimina sin reparos más adelante”.

Afirmó que “ningún tratado internacional firmado por Argentina suscribe a un derecho al aborto y que la Constitución y la mayor parte de las constituciones provinciales reconocen y protegen el derecho a la vida de todas las personas desde la concepción”.

Franck no dudó en calificar al proyecto como “la sanción más abortista que incluso tiene ribetes de persecución ideológica a todos los ciudadanos que no estamos de acuerdo con esto”. Consideró que según el Pacto de San José de Costa Rica, “todo ser humano es persona”.

Posteriormente habló la médica e investigadora del CONICET, Mariana Romero. Sostuvo que “la legalización no aumenta el número de abortos”. Subrayó que “los embarazos pueden interrumpirse de manera segura. La tecnología está disponible, sin embargo la evidencia muestra que las restricciones y la ilegalidad tejen una red de determinantes que potencian la inseguridad”.

Le siguió el turno a la licenciada en Comunicación Social y periodista, especialista en género y comunicación por la igualdad, Belén Spinetta. Comenzó su presentación afirmando que “las mujeres rompimos el silencio y nos volcamos a las calles para reclamar todos los derechos que hasta hoy aún se nos han negado”.

Consideró que “no estamos discutiendo si aborto si, o aborto no, sino que el aborto deje de ser clandestino. Estamos hablando nada más y nada menos que de políticas públicas”.

El ginecólogo, Eduardo Young, fue el siguiente orador. Habló también en representación de la Academia Nacional de Medicina y luego de destacar que “la vida se inicia con la unión del óvulo y el espermatozoide, a partir del entrecruzamiento cromosómico que ocurre entre las 24 y las 36 horas de penetración en el óvulo”, afirmó que respeta los derechos de las mujeres, “pero lo que sí creo que la mujer no puede decidir sobre otra persona”.

La anteúltima oradora fue la socióloga María Elena Critto. En su exposición afirmó que “los estudios internacionales demuestran que la mortalidad materna se disminuye si se trabaja en la educación, en el acceso a la salud, en la mejora de las condiciones obstétricas y neonatales esenciales”.

Consideró que “las cifras de mortalidad materna creciente en Uruguay nos plantean si la legalización del aborto no ha tenido acaso el efecto contrario y ha empujado la mortalidad materna”.

La senadora por Catamarca, María Inés Pilatti Vergara, cuestionó esas estadísticas resaltando que “por la condición ilegal del aborto, no hay cifras que permitan asegurar que con la despenalización aumentaron los casos”.

Finalizó la abogada y especialista en sociología jurídica, Angélica Gelli. Comenzó su presentación precisando que hablaría desde una “perspectiva de derecho a la vida y del derecho a nacer”. Puntualizó que el gran ausente “en este debate es el no nacido, el más pobre de entre los pobres”.

Concluyó preguntado “Cómo protegemos al no nacido”.

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